Me encanta ver a dos chinos jugando al ping-pong en las Olimpiadas. Uno representa a España y el otro a Polonia. Me hace recordar las épicas partidas contra mis hermanos en el sótano de casa.
La inmigración china es algo bien conocido en España. ¿Quién no ha ido a un chino en Madrid a comprar una litrona o a un todo a cien a por un desatornillador?. Pero mientras que en Europa solo llevan dos o tres generaciones en Asia ya van por la sexta.
Estoy poco a poco descubriendo que el pueblo chino es un pueblo errante. Aunque se adapten sin problemas al modo de vida de los diferentes países, siempre tendrán su religión, su idioma y su comida. Por eso un chino de Malaysia no se sentirá malayo al igual que un chino de España no tendrá un sentimiento español. A ninguno de los dos los tratarán como chinos si vuelven a su país.
Pero los chinos molan. Mucho.

Si yo era Juanito y tu He Zhi Wen
ReplyDeleteTu eras Simon y yo Garfunkel
ReplyDeleteno es por nada, pero ganaba yo siempre!
ReplyDeletevalió machiño...siempre ganaba hans
ReplyDeleteHans siempre se enfadaba y rompía las palas contra la mesa. Así ahora ya no queda ninguna.
ReplyDeleteHans el recogepelotas, Peter iba al chino a por Granpomier y yo a por el destornillador
ReplyDeleteHans recogepelotas
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