¿Porqué se desayuna mejor en Antequera que en Valencia?
Seis meses después creo que tengo la respuesta. Las tiendas y bares de barrio están desapareciendo. El cuidadano de a pie las ha dejado para los imprevistos, cuando consume prefiere las grande superficies por su mayor oferta.
No tengo nada en contra de los inmigrantes. Yo mismo me considero un inmigrante en América, pero ¿quién te va a servir los mejores churros y el mejor café? ¿aquel que ha nacido y se ha criado en la misma calle en la que ahora regenta un bar? ¿o aquel empleado llegado de otro continente al que pagan la mitad por servir el doble de cafés?
Valencia ha crecido como ciudad pero todavía no es América. Aquí me cuesta encontrar un restaurante que no sea una franquicia. Allí a donde quieras ir necesitas un coche y conducir unas cuantas millas para encontrar siempre las mismas cadenas. Esto amenaza un modelo de vida más social, más integrado con el vecindario y muy valioso sobre todo para los mayores.
Quiero comprar un mollete en el horno de Antequera, tomarme un pepinillo del Spreewald y beberme un cerveza en el pasillo.