Uno los pequeños inconvenientes de vivir en la India, es que solo por el hecho de ser blanco, la mayoría de la gente va a intentar timarte (nunca robarte), pidiéndote más dinero de lo que un nativo pagaría. No les culpo, por dos razones:
1.-Saben perfectamente que al cambio, con lo que nosotros pagamos por una caña, ellos vivirían un día entero.
2.-La gran mayoría de turistas que vienen a la India ni siquiera se molestan en regatear hasta el precio justo.
1.-Saben perfectamente que al cambio, con lo que nosotros pagamos por una caña, ellos vivirían un día entero.
2.-La gran mayoría de turistas que vienen a la India ni siquiera se molestan en regatear hasta el precio justo.
Es incluso una política del gobierno. Fijaros en la entrada a este precioso palacio. Los extranjeros deben pagar diez veces más que un nativo.
Sin embargo, después de vivir dos meses aquí, vas aprendiendo poco a poco como funcionan las cosas. Así, que con toda mi cara de indio y enfundado en mi kurta me presento en la entrada:
- "Hi, I am Pedro from India"
- "Ok, show me your ID",
Le enseño mi pasaporte español con la visa india e inexplicablemente me dice: Ok, 20 Rupees. Una vez dentro me sentí un poco mal conmigo mismo, 200 Rupees el precio extranjero no son más que 3€, cuando en Europa por entrar en cualquier museo te piden como mínimo 20. Pero por una vez que yo les time ¿tampoco pasa nada, no?
Los templos hinduistas son espectaculares. Tienen sin duda un significado muy diferente al de nuestras catedrales, pero no por ello menor valor artístico. Sus obras maestras datan de los siglos XI y XII. La cantería de sus muros muestra una técnica mucho más evolucionada que la del Románico que por entonces se construía en Europa.
Son lugares muy especiales en los que es muy fácil recogerse y meditar durante un buen rato. No encontré a Ganesha en ninguna de mi oraciones, pero si que rezé un par de Salves a la Virgen.


