Poco o nada me han interesado hasta ahora las fluctuaciones de las distintas divisas monetarias. Cuando me toca pasar un tiempo en la oficina me aburre enormemente que los compañeros ni siquiera en las comidas dejen de discutir acerca de stocks, PIB´s, FOB´s y demás terminos financieros. Disfruto mucho más cuando estando en la obra uno de los trabajadores saca su tupper y me cuenta como conoció a su mujer.
Siempre me he acostumbrado sin problemas a tener mi salario en una divisa pero vivir en otra. Basta con un par de reglas de tres sencillas y la noción de lo que se puede gastar o no. Está guay ganar en euros y vivir en rupís, pero no mola tanto tener dólares de Singapore y gastar en yenes.
Sin embargo algo ha sucedido recientemente que ha despertado mi interés sobra la filosofía de las politicas monetarias. El pasado mes de Diciembre Shinzo Abe fue democraticamente elegido nuevo primer ministro de Japón. Su campaña se basó en las Abenomics, la promesa de debilitar el Yen hasta el máximo para favorecer las exportaciones. Y eso ha hecho. Rápido, muy rápido. Aquí la gráfica de los ultimos tres meses:
Traducido a la vida real: poco antes de irme a pasar las navidades a casa, el euro se vendía a cien yenes. Apenas tres meses depués se vende a 125. Es como si de un día para otro todo bajara su precio el 25%. Pero los japos nunca se entererán al menos a corto plazo. Solo el tiempo dirá si la decisión de Abe ha sido la acertada. Por ahora ya ha sido tachado de nacionalista y está enfadando bastante tanto a los chinos como a los koreanos.
El euro eliminó por completo la influencia de las políticas económicas europeas. Pero no sería al menos interesante, el soñar un escenario en el que cada país europeo hubiera podido afrontar la crisis teniendo el poder de defenderse también con el valor de su divisa?
Con esté pobre análísis económico queda claro que las finanzas no son lo mío, ni nunca lo serán. Por eso admiro a aquellos que pueden hacerlo, especialmente a los auditores! Últimamente solo escribo de cosas aburridas por eso ya nadie me lee. Prometo contar algo más divertido la próxima vez.
Siempre me he acostumbrado sin problemas a tener mi salario en una divisa pero vivir en otra. Basta con un par de reglas de tres sencillas y la noción de lo que se puede gastar o no. Está guay ganar en euros y vivir en rupís, pero no mola tanto tener dólares de Singapore y gastar en yenes.
Sin embargo algo ha sucedido recientemente que ha despertado mi interés sobra la filosofía de las politicas monetarias. El pasado mes de Diciembre Shinzo Abe fue democraticamente elegido nuevo primer ministro de Japón. Su campaña se basó en las Abenomics, la promesa de debilitar el Yen hasta el máximo para favorecer las exportaciones. Y eso ha hecho. Rápido, muy rápido. Aquí la gráfica de los ultimos tres meses:
Traducido a la vida real: poco antes de irme a pasar las navidades a casa, el euro se vendía a cien yenes. Apenas tres meses depués se vende a 125. Es como si de un día para otro todo bajara su precio el 25%. Pero los japos nunca se entererán al menos a corto plazo. Solo el tiempo dirá si la decisión de Abe ha sido la acertada. Por ahora ya ha sido tachado de nacionalista y está enfadando bastante tanto a los chinos como a los koreanos.
El euro eliminó por completo la influencia de las políticas económicas europeas. Pero no sería al menos interesante, el soñar un escenario en el que cada país europeo hubiera podido afrontar la crisis teniendo el poder de defenderse también con el valor de su divisa?
Con esté pobre análísis económico queda claro que las finanzas no son lo mío, ni nunca lo serán. Por eso admiro a aquellos que pueden hacerlo, especialmente a los auditores! Últimamente solo escribo de cosas aburridas por eso ya nadie me lee. Prometo contar algo más divertido la próxima vez.
