Tuesday, June 15, 2010

Solar Energy

Para que no parezca que estoy en América de vacaciones, hoy voy a hablar sobre mi trabajo. Con algunos de vosotros ya he departido acerca de las energías renovables. No pretendo con estas líneas cambiar la opinión de nadie sino simplemente dar mi punto de vista y justificar el porqué dedico mi trabajo y esfuerzo al desarrollo de este tipo de energías.
A nadie le gusta conducir de Vigo a Madrid y cruzarse con alguna de las muchas huertas solares que hay en Castilla. Es cierto a mí también me gustaría pasar por verdes prados cubiertos de margaritas o de girasoles.
Pero ¿por qué nadie critica el impacto visual de una central termoeléctrica o nuclear? Sinceramente yo prefiero cruzarme con mi huerta de Antequera que con un complejo enorme de chimeneas escupiendo humo negro [N. del T.: o blanco]. Y aún más allá ¿por qué nadie critica las subestaciones eléctricas o las torretas de alta tensión que bordean todas las carreteras españolas?
Nos hemos acostumbrado a vivir con la electricidad. La energía primero hay que generarla y luego transportarla. Si al llegar a casa queremos encender una luz y conectar nuestro ordenador, tendremos que aceptar el impacto visual de estas estructuras. Los costes son otro cantar. Es cierto que cualquier energía renovable es todavía más cara que cualquier otra energía convencional. Pero como toda nueva tecnología necesita desarrollarse. Tan sólo estamos empezando. Se necesitan subvenciones, y el dinero todo lo corrompe.
Modelos energéticos como el alemán o el americano demuestran que son tecnologías que en un futuro no muy lejano tendrán mucho peso en la bolsa energética. Solo hay que escribir la historia despacio y con buena letra. Justamente lo contrario de lo que se ha hecho en España.

Independientemente de que el calentamiento global esté o no causado por el hombre, o de que la prevision de combustibles fosiles sean 400 o 500 años, lo que está claro es que el sol seguirá brillando por unos cuantos años más.